noviembre 14, 2009

El futuro ya llegó


La brutal indiferencia con que se clausuró la discusión en ámbitos parlamentarios sobre la modificación del Código Civil para habilitar el matrimonio a parejas de cualquier sexo deja sin protección a niños y niñas que nacen y crecen en familias con dos mamás o dos papás. Una realidad cotidiana que pelea por su reconocimiento, pero que no espera. Estas familias que ignoró el Congreso no son futuro sino un presente real y concreto.


Maru Ludueña

Van en el auto. Los dedos de Paula tiemblan contra el frasquito de plástico. Ahí viaja el semen de un amigo que acaba de donar sus gametas. El tipo tiene tres hijas, no espera de ese acto más que ayudar a sus amigas, Paula y Ana, desde la genética. Nada que se parezca a ejercer la paternidad. "Hay que mantener la temperatura adecuada", advierte Ana al volante. Sabe de qué habla, es bioquímica. Suben las escaleras del PH en el barrio de Flores, directo al dormitorio. Paula agarra la jeringa y cuando va a depositarla ahí donde se debe para desatar un maratón al óvulo de Ana, el contenido sale disparado. Hace falta otro día, otra vez, el frasquito en el auto. Cuando llegan a casa, Ana dice: "Amor, vos pedí las empanadas, yo me ocupo. Hace años que manejo jeringas en el laburo". Ocho años después, Paula y Ana cuentan a otras mujeres: así concibieron a su hijo P.

Es un sábado al mediodía. El PH con quincho y terraza, hogar de Paula, Ana y P, recibe a madres lesbianas y retoños deseados entre dos mujeres. Las anfitrionas dicen que el último Día de la Madre, P se quejó. Ese domingo bostezó, frunció su nariz de principito, dijo: "¡Uf!, me hicieron trabajar el doble", y entregó dos tarjetas hechas en la escuela con dibujos de "Feliz Día". Mamá Paula y Mamá Ana. Así las llama y las dibuja P, una de cada mano. De un lado Paula –flaca, alta, rulos– del otro Ana –flaca, alta, pelo lacio–.

Suena el timbre y el autor de esos dibujos –un niño de cabellos castaños y ojos ámbar, gorro con visera, remera de superhéroe– empuña una espada de plástico y corre a la puerta. Llega su amigo Tato, ojos dulces. Detrás de Tato, su familia. Mamá Roma con Tinchi –el hermanito menor– en brazos y Triana. Además de la edad, P y Tato comparten su amor por egipcios y piratas, entre asados. Los chicos se conocieron hace dos años, cuando empezaron estos encuentros. Tato iba al jardín. Una tarde de esa época, miró expectante a Roma y a Triana. Avisó:

–No voy a decir en el jardín que tengo dos mamás porque se van a burlar.

–¿Quién se va a burlar? Decí lo que quieras, hijo –espetaron ellas.

–No sé. Hay chicos que tienen sólo una mamá. Otros sólo papá.

–Tato, hay otras familias como las nuestras.

–¿De verdad, mami? ¿Las conocen?

–Sí, mi amor, hay una familia con mellis de un año, otra de una nena de un añito, otra de una nena de cinco. Bebés que nacieron hace poco.

–¿Todos hijos sólo con mamás?

–Sí, con dos mamás.

–¿El día que fuimos a una casa con terraza los chicos eran todos de dos mamás?

–Sí.

–¡Vamos! Quiero jugar con ellos.

Tato se hizo amigo de P. Tato y su familia son celebrities en la web. Roma –36 años, hace 10 con Triana– cuenta sus avatares en Mamis por dos, uno de los tantos blogs que crecen como sitios de encuentro y visibilización. Su historia se convirtió en el libro del mismo nombre (Dunken), escrito por una amiga y psicóloga –Romina Reinaudo– que tomó nota de sus testimonios.

"Nos reunimos una o dos veces por mes con otras madres lesbianas con hijos. Es importante que se conozcan, jueguen, vean que hay otras familias como la nuestra", dice Roma. "Que sepan que no están solos en el mundo con esa particularidad", agrega Ana, la mamá de P. Esa particularidad acumula anécdotas.

Salita de cinco. Un día, P informa a un amigo: "Hoy me busca mi mamá". En la puerta del jardín aparece mamá Paula, ella no lo va a buscar casi nunca porque es docente. A la salida, el amigo ve a Paula recibiendo a P. "¿No me dijiste que venía tu mamá?" "Claro, lo que no te dije es cuál de mis dos mamás venía", se ríe P.

Dos años después: van en el auto P y mamá Ana, un compañerito de grado y su padre. El compañero sugiere: "Te cambio a mi papá por una de tus mamás". P no contesta. En su casa, serio, advierte: "Lo del cambio no va a poder ser. No podría elegir con cuál de las dos quedarme".

¿Cuántos son los hijos e hijas que crecen en familias con madres y/o padres del mismo sexo? Nadie los ha contado, es un dato. "Creemos que en la provincia de Buenos Aires son entre 5 mil y 7 mil chicas y chicos", dice Karina Duranti, abogada. Karina integra Familias Homoparentales Argentinas (FHoA). "Los hijos más grandes tienen entre 12 y 14 años. Los primeros fueron concebidos en los '90, al difundirse los bancos de semen. En cambio, en la mayoría de las familias compuestas por varones, provienen de la adopción de uno de los progenitores –dice–. Pero de esto casi no se habla."

La suerte de los gaybies

En los Estados Unidos, hace rato que rubricaron el fenómeno: Gayby Boom. Al gayby boom lo impulsan los gaybies, nacidos en uniones de lesbianas o gays. El Instituto Williams, que promueve pensamiento crítico sobre orientación sexual en la Escuela de Leyes de la Universidad de California, estima que de las 594.391 personas identificadas como parte de la comunidad Glttbi, el 20 por ciento cría hijos menores de 18 años. Diez millones de personas en el mundo tienen al menos una madre lesbiana, un padre gay o bisexual o transgénero, estima Children of Lesbians and Gays Everywhere (Colage) y deduce que hay millones de chicos en familias de Glttbi. Pero sólo un puñado de países reconoce los derechos de estos niños a tener padres y madres, los que aceptan el matrimonio para todos: Canadá (reconoce los derechos de niños con dos madres y un padre), Holanda, Bélgica, España, Suecia, Noruega, Sudáfrica y seis estados de EE.UU.

La suerte de las argentinas y los argentinitos que este sábado van a comerse un rico asado en una terraza del barrio de Flores se debatió por primera vez en el Congreso. La suerte jurídica de P, Tato, Tinchi y de tantos niños y familias depende, en gran medida, de cómo se posicionen los legisladores frente a los proyectos presentados por Vilma Ibarra y Silvia Augsburger para modificar el Código Civil y habilitar el matrimonio sin limitación de sexos.

"La mitad de los derechos civiles de niñas y niños que viven en familias con padres del mismo sexo están vulnerados. De cambiarse la ley de Matrimonio, no genera ni crea nuevas familias: las familias ya existen. Lo único que hace la ley es regularizar los derechos de esas hijas e hijos", dice María Rachid, presidenta de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (Falgbt), junto con la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), una de las impulsoras del proyecto. En estos días, abogados de la Falgbt presentarán un recurso de amparo por los derechos de una hija de siete años de madres lesbianas, a fin de que goce de todos los derechos: posibilidad de compartir con ambas madres obra social, pensión y herencia.

"No es decente que el Estado deba preguntar a una pareja a nombre de quién debe anotar a un hijo o hija adoptado, porque no se permite la coadopción. O destinarlo a la indignidad de ser el hijo clandestino de sus padres o madres. Señoras diputadas, señores diputados: al no haber Derecho, no hay decencia", dijo César Cigliutti la semana pasada frente a los legisladores.

La historia de Ana y Marcela, y de Sofía –dos años–, es un catálogo de algunas indecencias. Tras cinco inseminaciones y un embarazo trunco, nació Sofi. "Sólo pude tomarme el día del parto. Mi familia es otro tema difícil, no lo termina de aceptar", dice Marcela. Cuando decidieron que Sofía fuera a un jardín maternal, hablaron con la directora, describiendo a su familia. Cuando decidieron bautizar a Sofía, también se lo explicaron al cura. "En la casa de Dios no se discrimina", respondió el sacerdote y dibujó la señal de la cruz en la frente de la beba.

La vulnerabilidad asomó en imprevistos. Un domingo, nueve de la noche. Sofi tiene seis meses y vuelven a casa en auto. Alguien cruza el semáforo en rojo, las choca. Ana tiene que contar qué pasó a la policía, ir a la comisaría. Un médico carga a Sofi en la ambulancia. Marcela quiere acompañarla, pero debe bajarse: no es la madre legal. "Estábamos en shock y nuestra hija no tenía derecho a ir con una de sus madres al hospital, es un estado de vulnerabilidad total", dice Ana. Tiempo después ella debió operarse en la clínica Mater Dei. "Por las dudas, dejé un papel con mi última voluntad: que Sofi viviera con Marcela." Ese testamento de Ana expresaba de puño y letra el peor fantasma. Si a la madre biológica le pasa algo, que la hija o el hijo crezca con su otra madre depende de la buena o mala onda de los abuelos "legales". Al no haber padre, la tutela pasa a la familia materna. En algunos casos, la misma que se opuso a la pareja o no aceptó de buen talante que dos mujeres criaran a una niña. Ana salió bien de la operación. En la clínica, Marcela la pasó mal. "No me daban los informes de mi pareja, ni podía quedarme. El único interlocutor para el Mater Dei era el padre de Ana", cuenta Marcela.

Ana y Marcela están separadas. "Veo a mi hija tres veces por semana, sábados y domingos. Seguir el vínculo depende de la voluntad de Ana. Si el día de mañana a ella se le ocurre irse, no puedo hacer nada", explica Marcela. "Mientras las familias homoparentales no accedan a la ley de matrimonio, no hay legislación respecto de sus hijos. Son inscriptos como hijos de madres solteras. Quedan expuestos, entre otras cosas, a un juicio de filiación. La madre no gestante no tiene derechos", dice Duranti. Y acto seguido enumera. En el parto, la presencia de la no gestante depende de su relación con el médico. En general, no puede darle su obra social, ni legar bienes al hijo. Si él se enferma, no puede faltar al trabajo. En la escuela necesita firmar una autorización para retirarlo. Tras una separación, una puede negarle a la otra el derecho a ver a su hija. Y la otra puede negarse a pasarle alimentos. No tienen acceso a la Justicia. "Ante la eventualidad de que le pase algo, debe recurrir a un escribano que haga una tutela testamentaria. Es un paliativo, pero nunca está la seguridad de que se respete a la otra madre. Menos si hay oposición."

Lo dijo Barack Obama el Día de la Familia: "Si los niños son criados por ambos padres, abuelos, una pareja del mismo sexo o alguien que lo cuide con amor, le permitirá lograr grandes cosas". En octubre hubo una marcha al Capitolio pidiendo al presidente que cumpliera su promesa de no discriminarlos. Al final, el censo 2010 estadounidense no incluirá el conteo de uniones del mismo sexo, como se había anunciado. El coming out demográfico de las familias estadounidenses Glttbi deberá esperar a 2020. El coming out cultural es más veloz. En el camino recorrido asoma una obra vasta cuyo eje son estas familias y su foco, los hijos. Entre los más resonantes está el documental catalán Homo Baby Boom, de la Associació de Famílies Lesbianes i Gais, y Queer Spawn. Ambos de Anna Boluda, registran lo cotidiano, recorren escuelas y festivales con el lema: "Que no lo dude nadie: es el amor el que crea una familia".

El amor crea y cría

En este asado no hay mujeres confinadas a preparar ensaladas. Hay unas que aprontan la picada, un par enciende el fuego, otra no tiene la menor idea de cómo se prepara la rúcula, otra dotada de paciencia pasa filtro solar a los niñitos. Cuatro familias y ocho madres comparten en vivo muchos interrogantes de maternar. Están Ana y Paula, Roma y Triana, Marcela y Ana, Paloma y Alma. Participan de la Federación Argentina de Familias Homoparentales Integradas Argentinas (FHoIAr), a la que se sumaron familias de Uruguay y Chile. "No tenemos recetas." Se hicieron amigas en estos encuentros.

–¿Recurrieron a un donante conocido? –se asombra con acento mexicano Paloma, ante el caso de Paula y Ana. Paloma vive en la Argentina porque Alma, con quien tiene una hijita que aprende a caminar –Emilia–, fue trasladada a Buenos Aires como ejecutiva de una multinacional.

–No me arrepiento –dice Paula. Somos claras con P. El sabe quién donó la semilla y no asocia donante con paternidad.

–Antes de conocer a Alma en México, yo pensaba en tener una hija con dos mamás y dos papás gays. Uno de mis amigos había aceptado. Al conocer a Alma, cambié. "Si le pones un papá, yo quedo afuera", planteó.

Al día siguiente a su paso por la ley de Convivencia –equivalente a la Unión Civil–, Paloma y Alma tuvieron que decidir entre los dos únicos donantes disponibles ese día. "Era el semen de un abuelito diabético o el de un chaval de 18 años, delgado y de tez clara. Fuimos por el del chaval. Todos los días Alma me acariciaba la panza: 'Por favor bebé, sal a tu mamá', decía." Emilia tiene los ojos enormes y celestes de Paloma, la misma cara.

–Emi nació prematura. Esa fue nuestra primera experiencia en el mundo como dos mamás –cuenta Alma, elegante y discreta, mientras los niñitos dan cuenta de los primeros choripanes.

–Fue un parto complicado. Casi me quitan el útero. Estaba muy mal y Emi en terapia intensiva. A Alma no la dejaban entrar a verla. Fue un escándalo. El jefe del servicio dio una orden para que le permitieran entrar. Si tú te discriminas, ellos te discriminan –asegura Paloma–. Venir acá fue pelear que en la empresa donde trabaja Alma nos reconozcan como familia. Y lo logramos. Aunque en la Argentina el Ministerio de Relaciones Exteriores no nos reconoce, porque la Unión Civil no es nacional.

–Nosotras tenemos la Unión Civil. Con los hijos es un engaña-pichanga –dice Ana.


–Vinimos por el trabajo de Alma. En una relación heterosexual, la esposa tiene la visa. Yo no, soy turista. La peleamos, hemos logrado mucho. Nos mudamos de país como familia. Y estamos acá, con ustedes. Nos sentimos en casa.

Maternidad lesbiana, experiencia abierta

Vericuetos legales, tácticas, métodos, consejos. Con la experiencia forjada, el grupo Lesmadres armó un cuadernillo con el ABC para mujeres que aman a mujeres y desean un hijo. "Maternidades lésbicas. Algunas preguntas básicas" está libre de copyright en la web. "Reunimos información, experiencias y puntos de vista propios, lo que hubiéramos deseado tener al emprender este camino. Nos surge la necesidad de tener información sobre las tecnologías reproductivas y aspectos legales, pero también la palabra de otras y el pensar juntas sobre ciertos temores que a veces se convierten en obstáculos", dicen las autoras. Lo dedican a sus hijas e hijos: Ana, Juan, Juan, Ludmi, Luna, Simón y Túpac.

El cuadernillo plantea preguntas y respuestas, algo más extensas que éstas. ¿Qué pasa si no hay padre? "Ser madre o padre no es un hecho biológico sino un hecho social, un proyecto vital originado en el deseo y el compromiso." ¿Puede afectar a nuestr@s hij@s tener dos madres lesbianas? "Sí, por supuesto, de la misma manera que afecta tener padres y madres heterosexuales, judíos, inmigrantes, analfabetos." ¿Cómo es una inseminación con un donante anónimo? "Sólo se pueden solicitar características generales como color de ojos, de pelo, contextura física y no hay diversidad étnica." ¿Qué se tiene en cuenta para una inseminación con donante conocido? "La madre no gestante no tiene reconocimiento legal y su situación podría ser aun más precaria." ¿Qué tenemos que tener en cuenta para adoptar? "No es posible la adopción conjunta." También incluye un listado de ventajas y desventajas –respetables, discutibles– de los diferentes métodos para embarazarse. ¿Qué queremos para el futuro? "El reconocimiento pleno de los derechos de nuestr@s niñ@s, así como el de tod@s l@s niñ@s en el marco de la Convención Internacional de los Derechos de l@s Niñ@s y de la Ley Nacional Nº 26.061, el reconocimiento de nuestros derechos como lesbianas, el respeto por las diversidades y una sociedad más justa para todos sin violencias y sin exclusiones." En la CHA también funcionan grupos de contención y orientación, donde familias homoparentales intercambian experiencias sobre el abordaje en colegios, clubes y centros de salud.

¿Qué pasa si no hay padre?

Una de las preguntas del cuadernillo de Lesmadres es la liana a la que se aferran los trogloditas. Cientos de investigaciones observaron a niñas y niños en familias homoparentales. Todas: la misma conclusión. En palabras de la Academia Americana de Pediatría (AAP): "Los hijos de padres homosexuales tienen las mismas ventajas y expectativas de salud, adaptación y desarrollo que los de heterosexuales". La AAP también dice que los niños que nacen o son adoptados por familias homoparentales merecen la seguridad de dos padres o madres legalmente reconocidos.

"Hoy los hijos de estas familias sufren la discriminación al no reconocerse sus derechos. El tema de la maternidad y la paternidad de diversidad sexual es el último mito del discurso reaccionario. Hace años que los estudios afirman que las identidades de género no son transmitibles vía familiar sino el fruto de algo mucho más complejo", dice Flavio Rapisardi, coordinador del Foro de Diversidad Sexual de Inadi y del Area Queer de la UBA. Este foro del Inadi viene trabajando con Lesmadres y otras organizaciones en una publicación sobre maternidades lésbicas.

Cuando no hay papá, no hay recetas de cómo llamar a dos mamás. Sofi llama mamá a Ana y mamu a Marce. Otras niñas y niños dicen mame a la no gestante, o madrina. Romina Reinaudo es licenciada en Psicología. Algunos de sus pacientes integran familias homoparentales. "En un primer momento, la pareja busca el modo de hacerse nombrar: madre, mamu, madrina, con relación al hijo, para entregarle como don a su niño la forma de nombrarlas. Con los años, cada uno decide cómo hacerlo."

Triana corta la carne, cuenta: "Un día, Tato iba al jardín y me preguntó si yo no me enojaba si me llamaba 'madrina'; le dije que me llamara como quisiera. Siempre le transmitimos que lo más importante es poder elegir. Le explicamos que no tiene papá, fue muy deseado, nadie lo abandonó". "El nos va llevando naturalmente. Este año pidió que fuéramos a la escuela, cursa primer grado, y le explicáramos a la directora que él no tiene papá, que tiene dos mamás y que es feliz", dice Roma. Triana se moría de nervios. "La maestra y la directora me dijeron: '¿Así que vos sos la famosa Triana'." Se ríe al recordar. "Nuestros padres, hermanos y amigos saben, apoyan, acompañan. Pero nunca me había tocado afrontar algo institucional. Dijimos: tenemos una familia diferente. La directora sonrió: 'Acá hay muchas familias diferentes'. Fue un alivio. Al día siguiente de la reunión, Tato se largó a leer."

¿Tiene algo de diferente crecer con dos mamás? "Un sujeto nace y hay Otro que lo espera, que lo deseó, que lo preexiste. El bebé se aloja en ese universo simbólico que le crearon y a lo largo de su vida irá buscando su lugar propio. Silvia Bleichmar nos decía: 'La función materna, paterna, implican modos de relación con el niño'. No están definidas por el cuerpo real anatómico sino por los modos erógenos que toma este encuentro", dice Reinaudo.

Todas las familias son

Homoparental, pluriparental, monoparental. "Occidente no puede pensar sólo en familias tradicionales. Ellas mismas, en sus diferentes modalidades, están descubriendo cuáles son sus particularidades y sus diferencias. Lo que se sostiene en todas es la diferencia generacional, la función de sostén emocional y la de terceridad, también conocidas como funciones materna y paterna. En parejas heterosexuales también cambiaron las funciones y roles. La familia es producto de la cultura, no de la biología", dice Eva Rotenberg, psicoanalista, directora de la Escuela para Padres y compiladora del libro Homoparentalidades (Lugar Editorial). Según Rotenberg, "hay una fantasía a desmitificar: mujeres que atravesaron tantos prejuicios pueden idealizar haber deseado tanto a su hijo y creer que será más amado. Un hijo real tiene distintas problemáticas. Que sea muy amado no significa que no vaya a tener conflictos. Y cómo se resuelvan los conflictos no tiene que ver con ser o no del mismo sexo sino con los recursos internos de esos padres o madres. La parentalidad es algo muy complejo, siempre incluye ciertas dificultades", dice la coordinadora de homoparentalidades.net.

En La familia en desorden, Elisabeth Roudinesco despejó la duda. Si alguien creía que la familia estaba en retirada por las transformaciones sociales y sexuales, se equivocó. Acá está: deconstruida y reconstruida, reinventada. Roudinesco ve a la familia contemporánea más horizontal, un espacio de nuevas configuraciones, nuevas formas de subjetivación y de estructuración. Su libro tiene un final feliz, aunque ese final dependa más de lo político y lo social que de una teoría: "La familia parece en condiciones de convertirse en un lugar de resistencia a la tribalización orgánica de la sociedad mundializada".

El sol tiñe la terraza de esta tribu con una luz caramelo. Entre mates y postres, las madres discuten lo mismo cada año: el sentido de marchar o no con sus hijos el Día del Orgullo.

–No me siento del todo representada llevando a mis hijos.

–Los medios visualizan el carnaval, pero no la vida cotidiana gay. Mucho del planteo de Harvey Milk se perdió en la juerga, una pena.

–Nuestra Marcha del Orgullo es la cotidiana. Blanquear en la escuela, en el pediatra, pelear con la obra social que nos reconoció. Las nuevas generaciones lo vivirán más relajadas, ¿no?

Las familias lesbianas de las integrantes de Lesmadres sí decidieron ir a la Marcha del Orgullo. Lo hicieron adelante, con sus hijos e hijas y una bandera tan grande como orgullosa. Además de batir records, la fiesta este año contó con nuevos invitados. "Marchamos por el reconocimiento político, social, cultural y legal de los derechos de nuestrxs niñ@s, de nuestras familias y de nosotras como lesbianas. En un contexto en el que nuestras necesidades son ignoradas o imaginadas como futuro, la visibilidad es más importante que nunca. Nuestrxs hijxs ya están aquí." No iban caracterizados, pero sí en sus propias carrozas, o en la panza. Entre la multitud colorida, alegre, danzante, sus mamás los empujaron por las calles desde la Plaza de Mayo hasta el Congreso. En sus cochecitos con las banderas del arco iris, esos bebés eran mucho más que un símbolo.


SIN FOTOS

Como un síntoma de lo que significa social y culturalmente la negativa del poder político y parlamentario de tratar la situación de estas familias, esta nota no está ilustrada con sus imágenes. Ninguna de las familias entrevistadas para esta nota aceptó ser fotografiada, ni que se escribieran sus apellidos. Todas son frontales con madres, padres, hermanos, abuelos. Les han contado su realidad a vecinos, panaderos y verduleros, a algunos compañeros de trabajo. Pero en todas las familias, el empleo de una de las integrantes corría peligro de hacerse pública la situación. Dos de ellas trabajan en multinacionales, una sufrió un problema de discriminación en un trabajo previo. Otra se desempeña en una fuerza de seguridad donde reconocer la situación implicaría ser expulsada. Otra es docente en un colegio religioso. Las integrantes de Lesmadres tampoco aceptaron contar sus historias: "No damos testimonio personal sino político como activistas e investigadoras".

noviembre 01, 2009

Ángeles del mal

La bella edición de El niño criminal de Jean Genet (acompañada de Fragmentos...) nos acerca dos textos capitales que funcionan como gritos de desesperación de quien fuera (y tal vez lo siga siendo) uno de los más lúcidos analistas de la homosexualidad entendida como crimen.


Daniel Link

Un cautivo enamorado

¿Y si toda nuestra actualidad no pasara sino por ese hombrecito, alternativamente despreciado y admirado, llamado Jean Genet? ¿No nos obligaría esa constatación a revisar su obra y a preguntarnos hasta qué punto somos capaces de sostener sus incómodas hipótesis o, por el contrario, a intentar, inútilmente, rebatirlas?

Jean Genet nació en París en 1910. Su madre era una prostituta que lo entregó a la asistencia pública en cuanto cumplió un año de edad. Adoptado a los ocho años, comenzó a robar a sus tutores. A partir de los diez años, Genet (alumno escolar aventajado) era ya un ladrón consumado y comenzó a recorrer las prisiones juveniles que constituirán la materia de su literatura y de su ética. Según sus propias confesiones (puestas en duda por su biógrafo, Edmund White), llegó a prostituirse.

En 1943 publicó la novela Santa María de las Flores, que llamó la atención de sus contemporáneos por la calidad de su prosa y la radicalidad de su opción por el Mal (la "gratuidad" y la "inutilidad"). En 1949, Diario de un ladrón recogió sus experiencias como vagabundo, ladrón y prostituto por toda Europa durante la década anterior.

Pocos meses antes, y luego de diez condenas consecutivas, sólo la intercesión de Jean-Paul Sartre, Jean Cocteau y Pablo Picasso (que en 1944 lo habían sacado de la cárcel) lo salvaron de la cadena perpetua y le ganaron un indulto presidencial por todas las condenas en suspenso.

Para entonces había publicado ya cinco novelas –Pompas fúnebres (1947) y Querelle de Brest (1947), entre ellas–, tres obras de teatro –Las criadas (1947) es la más conocida y tuvo una profunda influencia en el pensamiento de Jacques Lacan– y varios libros de poemas. Pero arrancado del mundo del delito, al que se había entregado con devoción sacrificial, Genet se encontró con problemas para seguir escribiendo. La "normalidad", a él, le olía a muerte.

El golpe definitivo vendría de la mano de Jean-Paul Sartre, a quien Gallimard le había encargado un prólogo para las Obras completas de Genet que preparaba. Sartre se tomó en serio su trabajo y el resultado fue el monumental Saint Genet. Comediante y mártir (1952), un epitafio de casi seiscientas páginas en el que Sartre, entre otras cosas, propone una teoría de la libre elección sexual (de la que la homosexualidad sería su caso más agudo y más visible), que Genet abominó en general y en especial aplicada a su vida y a su obra.

En 1984, la Academia Francesa le concedió el Premio Nacional de Literatura. El 15 de abril de 1986, sus restos fueron enterrados en Marruecos. Había contraído cáncer de garganta, pero probablemente murió de una caída.


El Mal como experimento

En la perspectiva de Genet, muy explícita en los dos textos que la madrileña editorial Errata Naturae ha reunido ahora bajo el título El niño criminal, con traducción y prólogo de Irene Antón, se afirma: "La sociedad pretende eliminar, o volver inofensivos, los elementos que tienden a corromperla" (pág. 47). Contra ese "proyecto de castración", el poeta (el criminal, la loca) levanta su grito de protesta.

El niño criminal es un texto escrito por encargo (habría que agregar: ¡a quién se le ocurre!) para la Radiodifusión Francesa, que pensaba emitirlo como parte del ciclo Carta blanca en 1948. Pero del dicho al hecho, en este caso, hubo un abismo, y ni El niño criminal de Genet ni Para acabar de una vez con el juicio de Dios de Artaud pudieron ser leídos. Las razones son obvias: Genet se dirige a los niños criminales para recomendarles que persistan en su empresa de disolución, porque es eso lo que los hace bellos.

El otro texto, Fragmentos..., parece ser el efecto de un desencanto amoroso y postula, con el alto estilo lírico característico de Genet, una teoría de la homosexualidad como caída, pecado, ruina y condena eterna. Muy deshilvanado (y, por eso mismo, delicioso), incluye unos "Fragmentos de un segundo discurso" en los cuales se lee, inevitablemente, un antecedente de los Fragmentos de un discurso amoroso de Roland Barthes.

Leído por Sartre, pero también por Bataille, Lacan, Derrida (que en Glas lo pone, literalmente, junto a Hegel), colaborador de Michel Foucault y Daniel Defert en el Grupo de Información sobre las Prisiones, retomado recientemente por Didier Eribon para, en algún sentido, refutar la corrección política de las ideologías norteamericanas, llevado al cine por Fassbinder en una de sus más grandes películas (Querelle), es muy probable que Jean Genet nos resulte hoy un poco anacrónico y, por eso mismo, estimulante: aunque sus hipótesis se nos aparezcan como cosa envejecida, o tal vez por eso, tienen el sabor de lo insospechado, de lo que violenta el propio pensamiento y lo pone a andar en una dirección desconocida.

Se trata de reivindicar, precisamente, la salida desconocida del experimento y, por lo tanto, el Mal: "Si pretendemos realizar el Bien, sabemos hacia dónde nos dirigimos y qué es el Bien, y que la sanción será beneficiosa. Cuando es el Mal, no sabemos todavía de lo que hablamos. Pero sé que es el Unico en poder suscitar en mi pluma un entusiasmo verbal, signo aquí de la adhesión de mi corazón" (pág. 51).

Por la vía del Saint Genet de Sartre, Oscar Masotta incorporó a la tradición argentina (leyéndolos en Arlt) los motivos más característicos de la ética genetiana. Tal vez sea ya tiempo de declarar definitivamente caducas aquellas perspectivas o, por el contrario, de investigarlas hasta sus últimas consecuencias.


La comunidad imposible

El niño criminal es para Genet, todavía, una figura heroica porque es objeto de un martirologio: odiando la sociedad, se pone al margen, roba y delinque, busca su castigo porque entiende que son ésas las penas que lo convierten en algo más que la masa boba de la "buena gente" (de los bien pensantes, se diría hoy), en algo diferente, en algo superior. Entre criminales puede haber asociación e incluso camaradería (aunque la traición, el acto más gratuito y más inútil, esté siempre en el horizonte de esa precaria teoría de conjunto).

El homosexual, en cambio, es dos veces víctima del odio y del terror. La homosexualidad "me aísla, me separa a un tiempo del resto del mundo y de cada pederasta. Nos odiamos, en nosotros mismos y en cada uno de los demás. Nos desgarramos" (pág. 73).

Lo que a las locas les queda es la comunidad ausente o la ausencia de la comunidad. Contra toda teoría de las identidades, Genet postula una deriva (una ascesis) en solitario, un "Soy" que jamás podrá declinarse en plural salvo asociado con la negación: "No somos".

¿De dónde viene esta imposibilidad radical para pensarse grupo, comunidad, para imaginar la propia identidad en relación con otras?

Se trata de la Mujer, al mismo tiempo expulsada de ese universo en el que cada partenaire sexual se siente como piedra, mineral, abstracto, pero que vuelve, irónicamente, como máscara: "Nos llaman afeminados. Expulsada, secuestrada, burlada, la Mujer, a través de nuestros gestos y nuestras entonaciones, busca la luz y la encuentra: nuestro cuerpo, agujereado de repente, se irrealiza" (pág. 76).

Lo que condena al homosexual es ese principio de irrealidad, esa esterilidad irrevocable que fertiliza de vacío sus actos. Es decir: lo que lo obligará a pagar con angustia contante y sonante "el estúpido orgullo que nos hizo olvidar que salimos de una placenta" (pág. 77).

Intentando recuperar las tajantes definiciones genetianas, Didier Eribon las ha inscripto en una teoría generalizada de la injuria: es la injuria fundacional que señala al niño como "maricón" (o la palabra que se quiera) la que lo aísla, lo separa, lo condena y lo obliga a aceptar el odio como único motor de su existencia.


El cielo y el infierno

Pero Genet tal vez hubiera rechazado esa hipótesis sentimental y redentora ("Yo soy rebelde porque el mundo me ha hecho así, porque nadie me ha tratado con amor", etcétera). Lo que le interesa de la homosexualidad (como tema de discurso) es el modo en que supone una antropología entera y, por lo tanto, una cosmovisión y, también, una ética. Si la homosexualidad no es de elección libre, tampoco se llega a ella por pura presión social. La homosexualidad es, como la palabra de Dios, una llamada, una convocatoria.

Lo que Genet señala es que al tachar a la Mujer de su horizonte de ternuras, el homosexual se entrega a una existencia moribunda (y, en este punto, parece incluso más existencialista aun que Sartre). La teoría de la homosexualidad genetiana recurre a la autoctonía como principio explicativo: la loca se genera sola, sin la intervención de lo otro (la Mujer, sin la cual no puede haber mundo). Su principio reproductivo es el contagio y no la familia. Su destino es el infierno (donde se esconden todos los demonios y las divinidades del subsuelo, de la tierra, de la autoctonía) y no el cielo (donde moran la Sagrada Familia y sus fieles seguidores). El homosexual, "suspendido entre la muerte y la vida", habla "desde el fondo de un pozo" (pág. 80), como una Samara insepulta que viene a atormentar los sueños de los niños vivos (pocos años antes que Genet, Federico García Lorca había sostenido una teoría semejante).

Lo que separa a Genet de Sartre (entre tantas otras cosas) es la profunda religiosidad del primero, aunque se trate de una religión pagana. Genet pone a la homosexualidad del lado de un complejo crimen imaginario, del lado de una llamada irresistible (que es la llamada del goce y también de la condena eterna).

Desterrado del cielo por haber escuchado el llamado del abismo, lejos de toda malevolencia (porque no es capaz de alcanzar nunca, verdaderamente, el estado adulto), el homosexual es un ángel del Mal, un expulsado de toda comunidad porque en ninguna encuentra la posibilidad de construir alguna identidad que no sea precisamente la del desvío, el rechazo, la caída. ¿Cómo podría pensar el homosexual que su sustancia y su forma han sido producidas (por las leyes de la genética o por las reglas familiares)? No, no ha habido nunca intercesión alguna de algo ajeno a esa mismidad que lo constituye, lo paraliza y lo subleva: es él y sólo él (y su melancolía).

¿Por qué no morir, entonces? ¿Por qué no entregarse al mar de todos los olvidos?

"El orgullo cambió el exilio en rechazo voluntario, pero la soledad luminosa y continuamente deseada del artista es lo contrario de la reclusión taciturna y arrogante de los pederastas" (pág. 81). Esa es la clave: llamadas por potencias infernales, obligadas a obedecer esa voz que las separa de sí para siempre (separación que jamás permitirá que haya coincidencia del yo consigo mismo, ni con los otros), las locas se sostienen sólo en un arte, el arte de vivir, para el cual, naturalmente, no hay regla escrita y todo está, siempre, por principio, a punto de inventarse.

octubre 02, 2009

Básicos en el estante

Egales, la primera editorial en español cuyos títulos son elegidos para visibilizar la cultura queer en la voz de autores y autoras diversos, ha comenzado a distribuir en Argentina. Aquí cuatro joyitas indispensables en la biblioteca de tod@s y todxs.

Patricio Lennard

El almanaque de las mujeres
Djuna Barnes


A pesar de su longevidad y de haber cultivado diversos géneros, la obra de Djuna Barnes es bastante escasa. Sin duda, lo más famoso de esta mujer que se consideraba "la escritora desconocida más famosa del mundo" es El bosque de la noche, ejemplo preclaro de la novela modernista. Al igual que otros autores norteamericanos, Barnes se instaló en el bullicioso París en los años '20, y allí conoció a Natalie Barney, una mecenas que auspiciaba un selecto círculo formado por escritoras y pintoras, en su mayoría lesbianas, al que Barnes pertenecía. En esa experiencia se inspira El almanaque de las mujeres, una sátira del lesbianismo parisino que cuenta vida y milagros de una dama llamada Evangeline Musset, trasunto de Natalie Barney. Publicado por primera vez en 1928, esta nueva versión incluye las ilustraciones originales de la autora y la última entrevista que concedió Barnes.



El pensamiento heterosexual
Monique Wittig


"Sería impropio decir que las lesbianas viven, se asocian, hacen el amor con mujeres, porque la mujer no tiene sentido más que en los sistemas heterosexuales de pensamiento y en los sistemas económicos heterosexuales. Las lesbianas no son mujeres", escribió en El pensamiento heterosexual la francesa Monique Wittig. Sin duda, una de sus frases más célebres y ejemplo inequívoco de su afán por denunciar la heterosexualidad como un régimen político opresivo. Para Wittig, la categoría "mujer" es una construcción de la sociedad sexista que debe ser cuestionada incluso impugnando al feminismo. Epítome de la "lesbiana radical" —tal como le gustaba definirse—, Wittig revolucionó el campo de los estudios feministas y fue precursora de la teoría queer. Esta edición de El pensamiento heterosexual es una buena oportunidad para adentrarse en la obra de una autora más citada que leída.


Roy
Roger Peyrefitte


Escritor, diplomático, bon vivant y homosexual desenfadado, Roger Peyrefitte escribió este libro a fines de la década del '70, después de regresar de una larga estancia en California, en donde había descubierto una libertad sexual aún desconocida. En Roy, Peyrefitte cuenta las andanzas de un muchachito de buena familia nacido en Beverly Hills, que se convierte en un taxiboy de lujo que se reparte entre clientes famosos y protectores millonarios. Deudora en más de un sentido de su novela Las amistades particulares, en donde Peyrefitte hizo su salida del closet narrando su despertar sexual cuando era pupilo en un colegio religioso, Roy fue reeditada por Egales junto con El exiliado de Capri, novela de 1959 que prologó Jean Cocteau, quien fuera uno de los mejores amigos del autor.


Miradas insumisas
Alberto Mira


Más allá de una idea convencional y limitada de "cine gay o queer", que tantos festivales justifica alrededor del mundo, Miradas insumisas es un ensayo que repasa las relaciones entre experiencia homosexual y fantasía homoerótica en la pantalla grande, deteniéndose no sólo en films de temática y en la obra de realizadores gays como Cukor, Visconti, Pasolini, Fassbinder, Almodóvar, Ventura Pons o Todd Haynes, sino también en aquellas maneras de mirar que buscan lo diverso allí donde otras miradas, más automatizadas, no lo encontrarían. Así, el español Alberto Mira (¿podía acaso ser otro su apellido?) se pone en el lugar del espectador gay y descubre a la butch en Bette Davis y a la cómplice en Elizabeth Taylor, al tiempo que se ve reflejado en musicales, melodramas y en algunas películas de Disney.

septiembre 10, 2009

El rey mutante

Pasados los fastos de su entierro, queda de Michael Jackson la figura del cyborg, tan orgánico como producto de la tecnología, un ser más allá del sexo y de la raza porque a una y otra categoría supo desafiar en múltiples transformaciones hasta convertir su cuerpo en una materia lábil que sólo puede completarse con su obra.
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En su libro Cool Memories, un diario formado por ensayos rotos y mínimos, Jean Baudrillard viaja por la cultura del primer lustro de los '80 para seguir el pulso de su tiempo, para tratar de hacer el libro más contemporáneo posible. En su elíptica captura de ese presente, Baudrillard se cruza a mitad de su camino con el Michael Jackson de Thriller y lo define con una cita del sociólogo Alain Soral: "Jackson es un mutante solitario, precursor de un mestizaje perfecto porque es universal, la nueva raza a partir de las razas, por así decirlo. Los niños de hoy no tienen un bloqueo en relación con una sociedad mestiza: éste es su universo, y Michael Jackson prefigura lo que ellos imaginan para un futuro ideal". A esa idea nítida sobre una nueva forma de mestizaje cultural, Baudrillard agrega: "Michael se ha hecho rehacer el rostro, desrizar su cabello, aclarar la piel, o sea que se ha construido minuciosamente: esto es lo que lo convierte en un niño inocente y puro; el andrógino artificial de la fábula que, mejor que Cristo, puede reinar sobre el mundo y reconciliarlo, dado que es más que un niño dios: un niño prótesis, un embrión de todas las formas soñadas de mutación que nos liberarían de la raza y del sexo". Unos años después, Baudrillard vuelve a invocar a Jackson para soltar la frase más contundente de su versión de las nuevas sensibilidades de los '80, donde la política de la diferencia de la revolución sexual se volvía "juego de la indiferencia" de los sexos: "Todos somos transexuales. Así como todos somos mutantes biológicos en potencia, también somos transexuales en potencia. Y ni siquiera es una cuestión de biología. Todos somos simbólicamente transexuales". La biografía de Jackson lo autorizaba a semejante afirmación, y es verdad que el Rey del Pop fue la quintaesencia de una nueva clase de monstruo que modeló la tecnología. El monstruo en que nos trasformamos todxs.


EL EXTRAÑO MUNDO DE JACKSON


En el comienzo de todo fue el espanto: Thriller fue catalizador de mutaciones y el principal afectado por su radiación fue Michael Jackson. Es verdad que todo comenzó en Jackson 5, en esa infancia corrompida por el pop donde el niño perdió la inocencia que trató de recuperar convertido en un andrógino Peter Pan que sueña desesperadamente la tierra del Nunca Jamás. Si bien es cierto, ese dato biográfico del niño estrella volcado a reconstruirse como ficción de la industria de la música es recién en Thriller donde adquiere mayor importancia, cuando su vida se transforma en una tecnoficción. Ese disco-Frankenstein no sólo cambió la historia de la música pop, con su híbrido de estilos del hard rock a la balada, pasando por el pop bailable, sino que, sobre todo, la revolución de Jackson se hizo cuerpo en el videoclip como forma de arte total, como juguete tecnológico ideal para la metamorfosis. Abrevando en la estética homoerótica de la película de terror adolescente de la década del '50, en el video Thriller Jackson se transformaba en Gato Monstruo y en zombie, convertido en el rey del terror pop gracias a los efectos de maquillaje de las manos mágicas de Rick Baker, un cirujano-artista-plástico del cine, también creador de FX de Videodrome de David Cronenberg, una película sobre el cuerpo con prótesis de video. Y desde ese momento Michael Jackson fue un cyborg cronenbergiano, y se puede hacer una biografía de él a partir de sus videoclips, que absorbieron su existencia trocada en imagen táctil de su cuerpo. Su sexo no era masculino ni femenino, porque no era biológico, era tecnológico, tenía el sexo del cyborg, antes que Donna Haraway lo definiera en su manifiesto sociofeminista sobre la construcción de los géneros de 1991: "Un cyborg es un organismo cibernético, un híbrido maquinal y orgánico, una criatura de la realidad social tanto como una criatura de la ficción". Jackson hizo del cuerpo su discurso, más que otrxs ídolos del pop/rock, porque era un cantante-bailarín de gracia felina, donde su paso más famoso, el moon walk, ponía en escena su doble direccionalidad característica: el paso fingía la mímica de caminar hacia adelante pero se deslizaba hacia atrás. Pero sobre todo Jackson fue un cuerpo mediado por la tecnología, donde se transformaba, videoclip mediante, en un ser extremadamente proteico: no era ni blanco ni negro, ni masculino ni femenino, ni joven ni viejo, ni atlético ni enfermo, ni humano ni animal, ni lindo ni feo y, sobre todo, ni bueno ni malo: al papel del delincuente juvenil que le gustaba interpretar en los videos se le superponía el inofensivo ángel de la luz asexuado. En la secuencia de la canción "Speed Demon" de su película Moonwalker (1988), Will Vinton lo convierte en muñeco de plastilina, dibujo animado, y cuando baila como humano está literalmente fuera de la ley: es que Jackson movía la pelvis con una ambigüedad insólita, su mano en la bragueta a veces parecía agarrar el paquete y a veces su dedo se hundía como si tuviese las dos gónadas del hermafrodita perfectx. En su otro videoclip célebre, Black or White (1991), fue el primero en usar el software morphing virando el rostro de personas de distintas razas y pigmentaciones, y convirtiéndose él mismo en pantera negra: su cuerpo de cyborg ya devenido software lo liberó de la identidad sexual y racial. Identidad deriva de idéntico, y Jackson, como buen mutante, nunca quiso ser igual.


CADAVER EXQUISITO


Si me permiten la expresión, Jackson fue claro desde el principio: al aceptar hacer el rol del Espantapájaros en The Wiz (1978), la remake del clásico camp El mago de Oz, sabía que su destino era ser un monstruo de cuento infantil, el freak domesticado, hogareño, que acompaña los sueños de una generación como el ET de Spielberg para el que compuso una canción. En Thriller quedó establecido, pero se subrayó en Ghosts (1997), un mediometraje dirigido por Stan Winston, quien junto a Rick Baker sería el artista de efecto de maquillaje más virtuoso del Hollywood fantástico. Ahí, con la tecnología digital, el cuerpo de Jackson dejó de ser analógico para explorar nuevas transformaciones virtuales: el rey del pop es ahora rey del píxel, fantasma en la máquina, materia incorpórea que atraviesa todos los cuerpos, como su voz, como ese falsete que lo hizo famoso, el más célebre de la historia de la música, que viaja a la velocidad de la ambigüedad, porque es un quejido de animal en celo con timbre humanoide andrógino. Si existen las reinas del grito del cine de terror, las scream queens, Jackson fue más que el rey del pop, el rey del falsete: la voz artificial fue su modulación predilecta hasta el punto de ser la canción de todxs. Cantar y bailar es falsearlo todo: lo natural queda fuera del cuerpo. En Cool Memories, Baudrillard escribía que "la música del walkman penetra en nuestro cuerpo como en un sueño", Jackson fue ese sueño tecnológico que nos atravesó para siempre, que nos cambió nuestro cabezal natural por uno de género artificial indefinido. Al igual que Valentino fue al cine la apolínea figura que perturbó en los '20 las concepciones sobre lo masculino y lo femenino, enloqueciendo a una generación con su erotismo visual indeterminado, Jackson fue el cyborg que hizo de la tecnología del video una estética desafiante. Y al igual que con Valentino, su funeral fue un evento monumental porque nos interpela sin discriminación: todxs somos sus viudxs tecnotransexuales. Pero ahora la tecnología voraz no para: la medicina forense sigue con sus técnicas necrófilas de autopsias donde dicen y se desdicen, porque la ambigüedad de Jackson no para ni post mortem. Eterno en su provocación, su cuerpo aún sigue siendo un discurso de signos en contradicción, para la interpretación latente, un Frankenstein semiológico que revive todo el tiempo: un moderno Prometeo secular que no necesita el fuego de los dioses para generar verdadera vida, sino que se despierta con cada clic mundano sobre un píxel monstruoso que hace pop.

agosto 15, 2009

Metáforas imposibles. Entrevista Carlos Moreira

Carlos Moreira es poeta, ensayista, dramaturgo, narrador. Es pintor y albañil, se las arregla bien con el oficio y se reconoce como eterno activista por los derechos GLTBI. Publicó hace poco un extraño libro de relatos, saludado por grandes escritores argentinos, El pueblo de los ratones. Excelente conversador, hace de sus recuerdos una obra minuciosa, una caja de herramientas que abre con buen timing y con generosidad.



Alejandro Modarelli

¿De qué modo te inspira el cuento de Kafka para que hayas elegido, en parte, el mismo título para tu libro?


–Josefina la cantora o el pueblo de los ratones es el último cuento de Kafka, donde en realidad hace una crítica sobre su oficio de escritor. Josefina es una cantante, y canta mal, ella lo sabe, pero se hace la que no. Y el pueblo, que no la quiere desilusionar, también simula que no se da cuenta y la aplaude. A mí se me ocurrió usar algo de Kafka pensando en un mundo que podrías imaginar de seres humanos, pero que supuestamente son ratones, aunque no haya una referencia directa a eso, salvo el título, y que los habitantes deben estar siempre alertas a la amenaza de una fumigación. Estos ratones se enamoran, se desilusionan, sufren por aquello que sufre cualquiera. Pero a diferencia de otros, tienen encima que soportar los palos, el odio, esconderse. Para poder sobrevivir, para no enloquecer, también se ven obligados a poner en suspenso la amenaza de su exterminio. Mientras pueden, juegan a que no se dan cuenta. En este relato estoy en realidad hablando de los gays, las lesbianas, las travestis. Cuando se presentó el texto –se actuó en un escenario– pedí que el único detalle que debía cumplirse fuera que los personajes tuvieran apenas unas orejitas de ratón, es decir, llevaran la metáfora impresa en sus cuerpos.


Hay un relato del libro que tiene como narrador a una tira de asado que se siente en viaje a las estrellas mientras la asan en la parrilla. Se me hace que una imagen así se te ocurrió mientras delirabas por algún exceso...


–Ese relato que mencionás, Viendo las estrellas, tuvo dos detonantes, dos figuras cruzadas. Por un lado, me puse a pensar en lo curioso y contradictorio que resulta la expresión "ver las estrellas" cuando algo te produce dolor, y que también se la use para denotar felicidad o libertad. El otro disparador es un verso de Alfonsina que al principio me impresionó mucho, que es muy complejo: Es una tira de asado todo el cuerpo mío... algo así. Una metáfora terrible, que en Alfonsina la creo y en Lugones no. A mí ella siempre me pareció muy valiosa; se juega por el feminismo, por una independencia de género que para la época era muy valiente sostener. Como ves, dos ideas que me vienen de pronto y uso para hablar de la tortura. La tira de asado, o el cuerpo sometido a la picana. Un viaje por las estrellas, o una liberación que te sustrae del dolor. Siempre me atormentó la imagen de los torturados, el terror de esas noches esperando algo que quizá les resultara todavía más insoportable que la idea de la muerte en sí. Yo quería trabajar sobre la tortura en un nivel no obvio; hasta me dio vergüenza poner en el título "tira de asado" y lo cambié. Porque vos querés escribir una ficción sobre la tortura, y no se puede sin una metáfora. ¿Cómo puedo yo ponerme a reflejar en forma realista el sufrimiento de amigos míos desaparecidos? Está muy bien para los artículos, los ensayos políticos, pero la literatura es otra cosa. La literatura está al costado de la vida, que es un flujo, y vos usás esa herramienta para capturarlo por un instante.


Y en otro texto, Sinsabores de la maternidad, sobrevuela el robo de niños en la dictadura. Además de escritor, nunca dejaste de ser un activista que se jugó en forma directa, concreta, ya no al costado de la vida. De hecho, tuviste que exiliarte en España.


–En los años setenta, como todos, ya militaba en alguna causa. Estaba en Bellas Artes y era delegado. Tuve que rajar de golpe, días después me fueron a buscar. Así llego a Barcelona, una ciudad libertaria que ni Franco pudo oscurecer. España estaba llena de argentinos, mucha gente de la JP que ni siquiera se había comprometido con la lucha armada. Se encuentran con un país en ebullición donde se estaban debatiendo otras cuestiones que ya no tenían que ver con la toma del poder. Se hablaba ahí de temas de género, feminismo, privacidad, derechos de minorías sexuales. Para los machos argentinos acostumbrados a los discursos del Che o de Fidel, el panorama filosófico era desolador. Además, esto es una digresión, imaginate cómo sonaría en la Barcelona del deshielo el Che incitando a las mujeres a recibir a sus maridos revolucionarios con la comida servida. En aquel contexto los gays, o las mujeres, contábamos con ventaja a la hora de vislumbrar un nuevo campo de activismo. En los partidos de izquierda españoles ya se entendía por dónde iban los cambios, y hacían suyos nuestros reclamos, públicamente.


En la mítica protesta de Barcelona de 1977, de hecho, había carteles partidarios...


–Yo venía de un país donde el Frente de Liberación Homosexual (FLH) mantenía una relación frustrante con la izquierda revolucionaria; a los maricones no nos dejaban subir al tren de la Historia. Era un amor no correspondido. Me acuerdo de la marcha de 1973 en Buenos Aires, contra el golpe a Allende. Los activistas del FLH estaban en medio de la manifestación, pero en la más absoluta soledad. Alrededor del grupo se había trazado una especie de cordón sanitario, un vacío que nadie disputaba. En cambio, en Barcelona la izquierda protestaba del brazo de un personaje como la Ocaña, un transformista muy conocido que hacía performances callejeras en pelotas, cuando todavía vivía Franco. Y muere poco después en un carnaval andaluz disfrazado de sol, se le quema no se cómo el traje, eso al menos fue lo que circuló. Ver personajes así en Buenos Aires, codo a codo con la izquierda, era entonces impensable.


¿Cómo hacía el FLH, parado en sus consignas revolucionarias, para vérselas con lo más condenable del proceso cubano?


–La frustración y las contradicciones eran evidentes. Perlongher, que venía del trotskismo, decía que el Hombre Nuevo era en realidad el Macho Nuevo. A comienzo de los setenta ya se confirman las noticias de los campos de internación para homosexuales, el gran caldo de toda una política represiva. ¡Qué bajón, era obra del Comandante! Una revolución que iba a traer al mundo niños saludables, la Cuba emblemática, había legislado contra los homosexuales, expresamente, como habían hecho antes Stalin y Hitler. Los gays no podían representar al país en el exterior. Se les prohibía ejercer la docencia, una injusticia que a la izquierda de acá le parecía lógica. No entendían cuál era el problema. No se podía tener todo. Si nos quejábamos, éramos culpables de "dar armas al enemigo". Pero resulta que el enemigo también era homofóbico. Eso era imperialismo heterosexual, colonizaba a izquierda y derecha. Un militante de Bolivia, homosexual, me dijo que, si era necesario, se sacrificaría por la revolución exiliándose cuando triunfara. Prefería el martirio a complicarles la vida con su sexualidad.


Pero muchos de los militantes del Frente de Liberación catalán también venían del Partido Comunista, así que compartirían con sus pares argentinos la frustración...


–Eran comunistas, sí, pero con otra tradición. El PC español había roto hacía tiempo con la Unión Soviética, y no tenían como objetivo principal la toma del poder. Eso los vuelve muy manga ancha; bregaban por la libre agremiación, la libertad de prensa, el respeto a la privacidad, asuntos con los que se cruzan con la socialdemocracia y no con Cuba.


La irrupción del movimiento gay californiano produce un salto dentro de las luchas de los homosexuales por el reconocimiento. Harvey Milk es un nombre que pareciera haber iluminado su tiempo...


–Milk sería ahora lo que se llama un autoconvocado, ¿no? Tiene la ventaja de ser neoyorquino y de haberse mudado a San Francisco, que seguía bajo el clima del hippismo, la libertad sexual, la igualdad de género, el pacifismo. Sin formación política, el tipo viene de abajo. Propone una agenda propia de derechos civiles que tomarán más tarde movimientos de otros lados. Una agenda vinculada con el reformismo, ya no a esa revolución que iba a ser buena para todos, menos para los maricones. El vuelco al reformismo marca una ruptura histórica, creo. Se ve claramente que la alianza debía ser con las mujeres. Yo creo que la causa gay es un efecto colateral de las luchas feministas. Eso Perlongher también lo tenía claro. En Barcelona conozco a unos chicos de San Francisco, grandes activistas, que tenían un pensamiento político muy diferente al latinoamericano. Pero veían en Harvey Milk a un oportunista que se rebajaba a numeritos de política vecinal, como el asunto de la caca de perro. Sin embargo, habían conseguido separar la ideología gay del manual revolucionario. Formaban cooperativas, eran furiosamente voluntaristas y solidarios. Hacían de la visibilidad una política imprescindible para la liberación. Esa clase de pensamiento independiente californiano empieza a influir en los objetivos de muchos otros colectivos GLTBI, que irán tomando la misma estrategia.

agosto 01, 2009

Muérdeme mucho. Vampiras lesbianas

Las vampiras lesbianas están impresas en el ADN mismo de las historias de seres sedientos de sangre. Más o menos explícita su sexualidad, los personajes femeninos no sólo aventajaron en casi cien años el nacimiento de Drácula, sino que además contaron con una inspiración en la vida real insoslayable: la sangrienta condesa Erzébet Bathory, que inmortalizaron tanto Valentine Penrose como Alejandra Pizarnik. En la zaga de las mejores vampiras amantes de mujeres, este año se estrenan dos películas: la excelente Let The Right One in —con la primera vampira intersex— y la un tanto denostada Lesbian Vampire Killers. Y como bonus track, la serie True Blood también presenta a su dama de dientes afilados y deseos lésbicos en la piel de la hermosa Evan Rachel Wood.


Mariana Enriquez

Las vampiresas son más raras que sus hermanos los vampiros o, mejor dicho, son menos famosas, menos visibles. En las mitologías abundan, pero se mezclan con otros monstruos femeninos. En la literatura, su presencia es mucho más temprana que el Drácula de Bram Stoker, pero menos reconocida. Cosa extraña: fue nada menos que Goethe el primero en escribir un relato de vampiros (un lieder, en realidad) con protagonista femenina en 1797, con La novia de Corinto. Primera de las bellas damas impiadosas, mujer fatal primigenia, todavía es heterosexual, y viene en busca de la sangre de su amado. Lo mismo pasa con otra vampira célebre: la lúbrica cortesana Clarimonda del relato La muerta enamorada de Teophile Gautier (1836, casi setenta años antes de Drácula).


Para entonces, de la mano del romanticismo, los relatos de vampiros (desde supersticiones campesinas hasta cuentos literarios) se volvían populares. Para que los vampiros hombres se volvieran gays hizo falta mucho: lo lograron recién a mediados del siglo XX, aunque por supuesto la sensualidad prohibida siempre llevó implícita la posibilidad de la androginia y de la diferencia. Pero para que las vampiras se encarnaran como lesbianas no hizo falta tanto: en 1872, el irlandés (Stoker también lo era, ¡cómo gustaba el vampirismo en Irlanda!) Joseph Sheridan Le Fanu publicó "Carmilla", uno de los cuentos más famosos del género, y también uno de los más logrados. Dice la protagonista, una jovencita que recibe en casa a una desconocida, joven como ella, supuesta hija de una familia amiga: "Lo cierto es que yo sentía algo inexplicable por aquella hermosa forastera. Me sentía, como ella decía, atraída hacia ella, pero experimentaba también algo de repulsión. No obstante, en ese sentimiento ambiguo prevalecía enormemente la atracción. Era tan hermosa y tan indescriptiblemente atractiva que me intrigaba y me subyugaba". Y más tarde, cuando Carmilla la corresponde, el relato —si bien jamás explícito— se vuelve francamente erótico: "Jamás he estado enamorada de nadie, y nunca lo estaré —susurró—, salvo que lo esté de ti... Querida, querida mía —murmuró—. Yo vivo en ti y tú morirás por mí. Te amo tanto...".


"Carmilla" no tuvo una descendencia sostenida. Ese relato quedó allí, como un clásico, pero no se desprendió de él una legión de vampiresas lésbicas. Y eso que poseían un antecedente real capaz de desbancar a cualquier otro asesino con características vampíricas: la brutal condesa Erzébet Bathory, que hacia fines del siglo XVI aterrorizó Hungría con su intento de lograr la juventud eterna mediante baños en la sangre de muchachas jóvenes, la mayoría a su servicio.


LA BELLEZA CONVULSIVA


En 1962, la escritora francesa Valentine Penrose escribió un hermoso libro, mitad lirismo, mitad historia, llamado La condesa sangrienta, que describía la vida, muerte y crímenes de Erzébet. El relato de los crímenes, que la condesa perpetraba con ayuda de sus asistentes Darvulia y Jó Ilona, era bello y brutal: "...A las dos o tres jóvenes las dejaban completamente desnudas, con el pelo suelto. Eran hermosas, y siempre tenían menos de dieciocho años, a veces doce... Cuando la muchacha no era sino una llaga tumefacta, Dorkó tomaba una navaja de afeitar y hacía incisiones acá y acullá. La sangre brotaba de todas partes, las mangas blancas de Erzébet Bathory se teñían de ese diluvio rojo... La bóveda y las paredes chorreaban". En Argentina, el libro fascinó a Alejandra Pizarnik, que escribió su propio La condesa sangrienta (1965), un homenaje que recuenta lo escrito por Penrose con el inconfundible estilo de la poeta: "El camino está nevado, y la sombría dama arrebujada en sus pieles dentro de la carroza se hastía. De repente formula el nombre de alguna muchacha de su séquito. Traen a la nombrada: la condesa la muerde frenética y le clava agujas".


Esta mujer insondable pudo haber sido lo que Vlad Tepes, cruel noble y guerrero húngaro nacido en 1410, fue para el Drácula de la literatura: una inspiración basada en crueldades históricas, en un gusto malsano por la tortura y la sangre. Pero no lo fue. Erzébet fue juzgada después de haber asesinado a unas 500 muchachas y emparedada hasta la muerte (ocurrida en 1610) en su castillo de Csejthe. Su caso ni siquiera tiene una película todavía —es decir, tiene algunas menores, como Daughters of Darkness del belga Harry Kumel, estrenada en 1971. (Nada que ver, está claro, con los Drácula de Lugosi o Coppola.) Por lo menos hasta este año: Julie Delpy, la hermosa actriz de Antes del amanecer, acaba de estrenar en el último Festival de Berlín su versión de los hechos, que ella dirige y protagoniza. La película se llama The Countess, el trailer ya se puede ver online, y todavía no tiene fecha de estreno.


VAMPIRAS LESBIANAS EN EL CINE


La visibilidad de las chicas hambrientas de sangre y amándose entre ellas en el cine no es mucho mayor —salvo en el reino del cine porno a partir de los '70, donde hay varias vampiras lésbicas en películas para hombres heterosexuales (como suele suceder)—. Antes de los '70, los ejemplos de cine no abundan: la más famosa es la Condesa Zaleska, que interpretó Gloria Holden en la película La hija de Drácula de 1935: hay una seducción clara e indudable a una jovencita de parte de la vampira. Pero la Condesa es una sufrida: nada que ver con Et mourir de plaisir (1960) de Roger Vadim, la primera versión de "Carmilla" para cine, con dos chicas hermosas. Popularidad, eso sí, todavía se les escamoteaba. Más bonitos aún y más populares fueron la trilogía basada en Carmilla de la productora clásica Hammer Films: The Vampire Lovers (1970), Lust for a Vampire (1971), y Twins of Evil (1972), película de explotación pura que tenía a dos conejistas de Playboy, Madeleine y Mary Collinson, mordiendo tetas turgentes.


Los '80 trajeron a la gran película lésbica de vampiras: El ansia, de Tony Scott, basada en una novela del mismo nombre de Whitley Strieber. Era 1983 y a Catherine Deneuve (Miriam) se le moría su amante de siglos (John, interpretado por David Bowie). Miriam es egipcia (un poco raro eso, teniendo en cuenta la rubiez de la Denueve, pero bueno), y cuando su amante agoniza va en busca de la gerontóloga Sarah Roberts, interpretada por Susan Sarandon. Todo se precipita entonces: Miriam ya ha encontrado reemplazo de compañía eterna con la hermosa médica. El ansia tiene una de las escenas lésbicas más famosas del cine: las dos mujeres espléndidas bebiendo su vino y luego apasionadas, en una cama de tules y telas, todo blanco y rojo. En la película todo es estilo, desde la exquisitez de Deneuve hasta Nueva York y aquella escena de club nocturno donde Bauhaus canta "Bela Lugosi's Dead". Susan Sarandon, en su momento, dijo que filmar la escena lésbica había sido un placer porque, bueno, era Catherine y su blanca hermosura. Pero, como la condesa, no hubo demasiada descendencia de The Hunger, salvo una serie erótica del mismo nombre a la que le fue pésimo con la crítica (con bastante justicia) a pesar de que tenía episodios escritos por especialistas como Harlan Ellison o Poppy Z. Brite.


En los '90, el evento fueron las colecciones de cuentos de vampirismo lésbico erótico editadas por Pam Keesey (ya existían de vampirismo erótico a secas, editadas por Poppy Z Brite y llamadas Love In Vein). Las de Keesey fueron Daughters of Darkness: Lesbian Vampire Tales de 1993, que tenía, claro, la seminal Carmilla e incluía un curioso texto de Pat Califia, transexual y bisexual; le siguió Dark Angels de 1995, que incluía una traducción de La condesa sangrienta de Alejandra Pizarnik, y piezas de habitués en estas recopilaciones como Melanie Tem o Thomas S. Roche. Ninguna se consigue en castellano.


La revancha de las vampiras quizás ocurra finalmente este año. En TV, la serie True Blood presenta en su segunda temporada a la reina Shopie Ann de Louisiana, una vampira lesbiana interpretada por Evan Rachel Wood, una actriz increíble (El luchador, A los 13) y, famosamente, ex novia de Marilyn Manson. Estará en los últimos dos episodios: la serie de Alan Ball (creador de Six Feet Under, y gay) tiene cada vez más éxito, pero todavía no incluía a una amante de mujeres. Evan, con su belleza juvenil pero helada, es ideal para el papel.


Además, en 2002, ya había interpretado a una adolescente que despertaba a su sexualidad lésbica en la serie Once and Again, con dos famosos besos televisivos en los labios de la entonces también jovencísima Mischa Barton. En otro tono, este año también se estrena Lesbian Vampire Killers, una comedia de terror británica (para cine). Pero aquí la suerte no parece estar del lado de los realizadores: la crítica en general la destrozó, y un grupo de activistas llamado "Angry Lesbians" habló de un retrato "insultante y estereotipado". Se trata de una comedia de muchachotes. Y finalmente, aunque retrasada ahora por la gripe A, llegará Let The Right One In de Thomas Alfredsson, una maravilla de película sueca que además de buen cine es una historia de iniciación que incluye crítica social, perversión, brutalidad escolar, padres ausentes y quizá la primera vampira intersex (su género está indeterminado… o mejor callarse lo que sucede y dejar que el lector descubra): la ambigua y extraordinaria Eli (Lina Leandersson), la ambigua y extraordinaria Eli, un ángel de la muerte de 12 años que camina sobre la nieve sin dejar rastro. El director cuenta que le costó un año encontrar a esa niña andrógina, y que la espera valió la pena. No diremos más para no arruinar la trama del mejor estreno del año (así de buena es), pero quienes quieran anticiparse pueden recurrir a la novela en que se basó la película, Déjame entrar de John Ajvide Lindqvist, un libro estremecedor, que corre los límites del horror y el vampirismo como metáfora tan pero tan lejos que seguramente pasará mucho tiempo hasta que otro escritor esté a la altura de tomar el guante.

julio 20, 2009

Té de menta

Existen cerca de 30 variedades de esta hierba, aunque las más utilizadas son la Menta (Peppermint o Mentha Piperita) y Menta Verde (Spearmint o Mentha Spicata), y es cultivada, sobre todo, en Europa, Estados Unidos y Asia. En gastronomía, se emplea para condimentar todo tipo de guisos, así como para aromatizar postres y, sobre todo, para producir licores. Se puede adquirir seca, fresca o en aceite, aunque conviene saber que siempre se encuentra muy concentrada.

junio 27, 2009

"HOME"

Estamos viviendo un periodo crucial. Los científicos nos dicen que solo tenemos 10 años para cambiar nuestros modos de vida, evitar de agotar los recursos naturales y impedir una evolución catastrófica del clima de la Tierra.
Cada uno de nosotros debe participar en el esfuerzo colectivo, y es para sensibilizar al mayor número de personas que realizé la película HOME.
Para que esta película sea difundida lo más ampliamente posible, tenía que ser gratuita. Un mecenas, el grupo PPR, permitió que lo sea. Europacorp que lo distribuye, se comprometió en no tener ningún beneficio porque HOME no tiene ningún interés comercial.
Me gustaría que esta película se convierta en vuestra pelicula. Compártelo. Y actúa.
Yann Arthus-Bertrand

junio 04, 2009

Anís Verde

Desde la era antigua, esta hierba se ha empleado con fines mágicos, así como por su buen aroma, que proporcionaba un aliento fresco al mascarla. España es uno de los principales productores de esta hierba, ya que le es muy favorable el clima mediterráneo. Sus propiedades expectorantes, como tónico estomacal y digestivo hacen de ella una de las plantas medicinales más empleadas. Asimismo, tiene la propiedad de regular las funciones menstruales, así como de aliviar la flatulencia. Al no ser soluble en agua, para prepararlo es necesario vertir en el agua algún tipo de anisado ya preparado, en lugar de la propia esencia, que hace que ésta se ponga lechosa. Esta bebida es de gran utilidad como digestivo. Asimismo, se emplea con frecuencia en la cocina para dar aroma y sabor, sobre todo, a los dulces

mayo 16, 2009

Té de valeriana


Las propiedades medicinales de la raíz de la valeriana no se descubrieron hasta el siglo XVI, en el que se conoció su capacidad para controlar la epilepsia. Al igual que la tila, esta hierba, administrada con precuación, actúa contra el nerviosismo, como sedante y relajante. Sin embargo, si no se cuida la proporción del consumo puede dar lugar a la excesiva sedación del sistema nervioso, así como al retardo de la circulación y el descenso de la presión arterial.

mayo 05, 2009

Té de romero


el romero es una planta de color verde plateado que ha sido empleada desde la antigüedad con fines curativos del sistema nervioso y que, además, ha sido apreciada a lo largo de la historia por su persistente buen olor, parecido al del limón y al del pino. Las hojas son en forma de aguja. Se puede obtener este tipo de hierba fresca, seca e incluso en polvo, aunque también es muy frecuente encontrarlo de forma silvestre o decorando los jardines. Su empleo es muy común para la fabricación de cosméticos, así como para cocinar ensaladas, carnes o caldos. Los expertos aseguran que su aroma tiene la capacidad de reforzar la memoria y de mejorar la circulación.

abril 15, 2009

Te de poleo-menta


Esta hierba es una de las más empleadas en forma de infusión, ya que proporciona propiedades antiespasmódicas, antisépticas, así como para reducir la flatulencia, y ayuda a realizar digestiones pesadas. En otros tiempos, esta planta también se empleó para ahuyentar los insectos de los cultivos. Las propiedades curativas se encuentran en la totalidad de la planta y su principal finalidad es la de optimizar las funciones digestivas. Además, se emplea para catarros y tos.

abril 01, 2009

Té de manzanilla


Esta es una hierba adapatada a los climas cálidos, semicálidos, semisecos y templados, de abundante presencia en Latinoamércica, cuyas hojas se asemejan al encaje y sus flores se caracterizan por sus tonos amarillos y blancos. Es una de las infusiones más empleadas en el mundo, ya sea como bebida o aplicándola directamente sobre la parte afectada. Desde tiempos antiguos, los mexicanos han empleado esta hierba para tratar los trastornos digestivos leves, como diarrea, gastritis, indigestión o cólicos, algo que en la actualidad también es común en nuestra cultura. Asimismo, es frecuente emplearla para irritaciones o inflamaciones oculares, para lo cual es necesario cocerla y dejarla enfriar. Otros usos hacen referencia a las afecciones respiratorias (catarros, tos, asma, etc.), para limpiar heridas superficiales o tratar el acné.

marzo 01, 2009

Té de ajenjo

AJENJO Y SUS PROPIEDADES CURATIVAS.

Es bueno para la salud y entre sus propiedades medicinales tenemos que cura los cólicos y los transtornos hepáticos, es tónico del estómago y estimulante muy activo. La preparacion como remedio natural consite en: tomar dosis mínimas. Se toma la infusión de sus hojas, 20 grs. con un litro de agua, también se utiliza los tallos muy tiernos.
El cocimiento en forma de té cura los cólicos espasmódicos y flatosidades intestinales, las diarreas y las disenterías. El aceite de esta planta puede untarse en el vientre para confortarlo, disipar flatos y eliminar lombrices. Regulariza las menstruaciones y sirve de tónico para quienes empiezan a reglar

Sirve para cólicos, bilis, aditivo dolor de estómago para desparasitar se muele la planta y se exprime el jugo de la planta, se toma en ayunos durante cinco días.

febrero 08, 2009

Té de tilo


Sedante, tranquilizante tambien muy bueno en resfrios y catarros.


Nombre Cientific: Tilia tomentosa

Virtudes: Antiespasmodico, sedante nervioso, insomnios. Se prepara en infusion, una cucharadita por taza de agua hirviendo o en decoccion hirviendo una cucharada por litro de agua o leche por 3 minutos. En uso externo es de probada eficacia en la descongestion de las vias respiratorias, sinusitis, tos, resfrios y catarros. Se prepara colocando un pUñado de Tilo en un recipiente a fuego lento y haciendo vahos o vaporizaciones siempre en la noche y antes de acostarse, para un mejor resultado aconsejamos mezclarlo con Manzanilla y Eucaliptus.

El Tilo es un arbol de la familia de las Tiliaceas que puede alcanzar hasta 20 metros de altura. El de de tilo es ligeramente sedante en casos de excitacion nerviosa, palpitaciones e insomnio. Resulta muy efectivo como diuretico, vasodilatador y astringente. El vaho de las hojas del tilo es muy bueno en casos de resfrios y catarros bronquiales. Sus hojas en catapaslama se usan en reducir hinchazones y luxaciones.